Una tarde cualquiera…

kimya

Ayer no parecía uno de los mejores días… en general. Ni siquiera hice ademán de entrar en el taller, no estaba de humor, ni comunicativa ni en sintonía. Me dediqué pues, a otros trabajos que también forman parte del todo e incluso, durante un buen rato, no me dediqué a absolutamente nada productivo… Pero la mente creativa parecía que tenía algo más interesante para mi, y después de toda una jornada de esta aparente desidia o descanso, un recuerdo entró como un flash en mi cabeza… grafismo sobre esmalte! Recuerdo haber visto un video de la técnica hace un mes, y que me pareció fascinante como algo tan simple, tan fácil, podía ser tan bello y tener tantas posibilidades. Así que sin previo boceto, con la idea caliente corrí (casi literalmente) al taller. Me dejé llevar. A veces se puede hacer, incluso siendo el trabajo con la joyería más bien meticuloso y preciso, puedes abstraerte, vaciar y dejar que tus manos sean tu mente. Ellas dibujan, cortan, lijan, pulen… paras. Ahora el esmalte, un poco de concentración. Mientras la pieza está en el horno coges papel y lápiz y de nuevo dejas que tus manos vuelen solas. Abres tus otros ojos y no está mal lo que ellas hicieron solas… quizás funcione! Piezas terminadas, esmalte frío y si! que excitante cuando pruebas algo nuevo… Tan simple como eso. Un paso más y está listo. Y me encanta, se nota la espontaneidad en el resultado, el juego, la alegría… Finalmente, esta tarde cualquiera es todo un descubrimiento. Cedí a mi impulso, seguí mi intuición. Como podéis imaginar, a este conjunto le he cogido mucho cariño… Grafos, piezas realizadas en plata oxidada y grafismo sobre esmalte blanco.

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